LA CASA DE LA CURVA (RELATO)

(Serie Sueños)

No hago otra cosa que pensar en ti, le decía yo, mientras la acompañaba a todos lados, cuando no la vigilaba en la distancia. Mi pequeña me miraba, me buscaba también si no me veía. Reunida ya conmigo, avanzábamos sinuosas por la carretera, trillada y polvorienta, pero sin huellas y a oscuras.

En aquella curva estaba la casa, nuestra casa. La de  nuestros encuentros furtivos. Pequeña y agradable a la vista. Así la veíamos nosotras, tal vez los demás no: verde hoja y desapercibida casi para muchos, allí camuflada en aquel recodo del camino, pero tan visible a la vez. En su puerta, al final de las escalinatas de la entrada, un rótulo pequeño, "PROYOCCIONES", y junto a él un manojo de llaves dibujado. Algo de maleza por detrás y zarza en los laterales. Cuando quedábamos para vernos, ella, más puntual, solía bajar las escaleras a mi encuentro. Era mi musa. Ahora lo sé. Entonces no.

Humilde era y, sin embargo, me inquietaba dejarla así, tan sola la casita, tan expuesta.


Aquella noche pasamos de largo, a mi pesar, pero dejarla era nuestro deber. Había que continuar, siempre. Las dos lo sabíamos, pero solo yo miraba hacia atrás buscando el aire quedo de nuestras habitaciones propias, que permanecían guardando y aguardando nuestras fabulaciones. Y avanzábamos por el sendero viejo, que no hollado. Tenía memoria el sendero,  pero colectiva. No pisaríamos sobre las huellas de otros. Haríamos nuestro propio recorrido respirando el polvo de todos los caminantes. Y si nosotras dejamos huella, nunca lo supimos, ni nunca nos preocupó.
La niña, simplemente, tiraba de mí. Me gustaba dejarme llevar por el imán de su inocencia. Y yo quería y no. Por un momento me detuve a mirar su pequeña carita, ovalada y tersa; me parecía tan encantadora y digna de mi tiempo. Mis manos y sus ojos - en un manojo- confluían describiendo los contornos de un relato; llaves que habrían de darle a éste la libertad. Este es el relato a través del que ella se manifestó.

Pronto comenzamos a escalar dunas de arena, cuidando yo de Inspiración -ahora sé quién era-, y ambas empujando, como Sísifo, jadeantes, las piedras. Ahora sé lo que representaban las piedras. Estaban hechas de espacio y tiempo. ¡Cuesta tanto encontrarlos y celarlos a uno y otro!

Me sentía fuerte para aportar a mi niña lo que necesitara, pero podía oler las amenazas hostiles tras cada roca: los quehaceres cotidianos. Conquistamos  lomas, aunque pequeñas, eso sí. Y de pronto llaneábamos y yo, relajada, le dejaba más libertad de movimiento. Luego el camino se hacía angosto de nuevo, y a bajar por la rampa resbaladiza de los principiantes, un arenal inseguro, lleno de palabras gastadas. A un lado, el foso del desaliento, lleno de cocodrhilos y culhebras sueltas, al otro los ochomiles de la ficción, los encumbrados por las letras. La sombra de los últimos era tan larga, que caía con todo su peso sobre el camino de polvo, ... además de protegernos de los rigores de la ignorancia, todo hay que decirlo.

Mis ojos vigilantes sin descanso. Mi temor a perder a la musa me impulsaba. Más tarde conseguimos aterrizar, al fin.
Extendimos las alas en la inmensa playa, oscura, eso sí. Mientras descargaba las pertenencias, ella desapareció.
Mis labios, en cuanto adiviné su ausencia, bebieron la sal del aire tras su estela. El instinto de la hembra me dominaba. Ah, allí estaba, jugueteando tras los balos. ¡Qué alivio! ¡Déjala! Al fin y al cabo aún era una niña y las musas siempre juegan.

Yo titubeaba. No quería dejar los restos del fuselaje allí perdidos en la playa. Si me alejaba mucho quedarían desprotegidos. No lo haría, por nada del mundo. Eran mis pertenencias. Lo único tangible. Tampoco quería agobiar a mi volátil ilusión, si me acercaba demasiado. La necesitaba.
Lo mejor sería que ella, María Inspiración, en cuanto me echara de menos, me buscase. Y allí decidí permanecer, atenta a la menor amenaza, protectora, en la soledad mía. Entonces, un sonido impertinente y  agudo violó, con premeditación y alevosía, mi paz centinela .
Di un manotazo al despertador. ¿Pero ya eran las 7?
Abrí los ojos y los clavé en las alturas, por cierto, al techo no le iría nada mal una mano de pintura.

                                                                          Alma-amater  ©2015 
(Serie sueños)

YouTube. No hago otra cosa que pensar en ti. Serrat.

16 comentarios:

  1. Me agrada el paralelismo que haces entre la creatividad y su "empuje inspirador", lleno de obstáculos, con la relación misteriosa con un niña, musa efímera, y quizá caprichosa, como todas las musas. Muy buen relato. Continúa, continúa,... para beneficio nuestro.

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    1. Muchísimas gracias, Ángel mío. Retruéganos me dan a mí de abrazarte.

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  2. Serrat y "Rebeca", la película de Hitchcok. No sé muy bien porqué, pero ambas cosas se mezclan en mi mente al leer tu relato, evocando un lejano y perezoso verano de mi juventud. De nuevo me resultas (tu relato, claro) sugerente y muy evocadora. Muy bien.

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    1. Muchas gracias, Manuel. Interesante lo de Rebeca. No lo había yo pensado, al menos no era consciente de ello.vSomos la suma de todo lo que nos ha impactado en nuestra vida, y , pues ya que lo dices, Rebeca es mi película preferida de este director. Muy curioso.

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  3. En las serpentinas dunas de la fabulacion se yergue una casa de la curva enhebrada en arenales oniricos de penumbras ancestrales que,fertilizante,engendra olimpos enfervorecidos de lunas avidas de lo perennemente bello.

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  4. Guauuu. Me dejas patidifulgsa. Será cosa de Zeus y su rayo que nos atravesó a ambos en el pinchito amoruno de la ficción. Muchísimas gracias por tus poéticas palabras, amigo anónimoRo.

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  5. Querida madre de María Inspiración:
    Te escribo estas letras para decirte que debes estar tranquila,que yo creo que tu hija esta muy segura contigo y que nunca la vas a perder porque tu la quieres mucho y ella a tí.El cariño compartido difícimente se pierde.
    Cosas Cotidianas no va a dañar a María porque yo la voy a vigilar ,desde lejos.Está bien que se conozcan pero cada una en su casa ...
    Yo tiraría el despertador...es una mala compañía.

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  6. Comentario pequeñito, y añado lo de que es cuestión de gustos. En los dos últimos relatos que te he leído he visto un alargamiento innecesario de la tensión manteniendo ocultos datos necesarios para la comprensión del texto. Considero que al lector hay que darle certezas, cimientos sobre los que mantener una necesidad de seguir leyendo. La intriga, cuando se alarga de forma innecesaria, se convierte en una sucesión de vaguedades que puede dar al traste con las ganas de continuar leyendo. No basta siempre con una prosa buena, y tú la tienes. Un saludo.

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  7. Muchas gracias, Pedro por tu constructiva crítica. Verás, yo en cuanto a este último hasta puedo darte la razón y de hecho yo también lo pensé. Lo que ocurre es que realmente se trata de un sueño que yo misma interpreté y para ello creo que di muchas pistas al lector desde el comienzo para que supiera quién era esa niña. No obstante se ve que no lo conseguí del todo y te agradezco que me lo digas. En cuanto a LA PIPA DE LA PAZ, ese sí es verdad que me encanta tal cual porque me divertí muchísimo haciéndolo y se trata solo de eso, diversión. Muchísimas gracias por leerme y y tomarte la molestia de comentarme. Saludos cariñosos.

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  8. Buen relato. Lo es porque el acontecimiento se hace sin estridencias. Lo contruye un discurso donde la palabra es intrahistoria, donde lo cotidiano hilvana un laberinto de sutilezas semanticas. El argumento termina en un zarpazo final que descoloca los centros. Es el texto quien pide reposo en la escritura pero resulta que nunca lo pide. Y eso lo mantiene vivo. Me agrada tu discurso narrativo. Tu pelea con los demonios de la palabra. Y tu prisa cada vez mejor. Un saludo.

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  9. Querido anónimo, yo escribo, pero luego no sé teorizar sobre lo que escribo ni es asunto de mi interés. Sí me gusta que lo hagan otros. Creo que para eso se requiere conocimientos sobre crítica literaria y lingüística aplicada, y tú lo has hecho de maravilla. Veo, por otro lado que tu opinión es totalmente contraria a la de P.Conde, lo cual no voy a negar que me agrada., pues, en tu opinión, ha de ser el texto el que pida el reposo de la tensión dramática, y este texto no lo pide hasta el final, lo que ha de insuflarle vida. Muchas gracias por tu visita y comentario. Ojalá no sea esporádica. Un abrazo.

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  10. Querida magistra su relato es magnífico, realmente bonito y con un toque de magia .

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    1. Muchas gracias por tu visita, mi querida discípula. El toque mágico se lo puede aportar también la imaginación del lector, lectora en este caso, con ciertas dotes de hada. Un abrazo.

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Agradezco tu comentario en el blog, con la ilusión de no ser la única alma que pulula y ulula por aquí. Una palabra tuya bastará para 'samarte'.