LA PIPA DE LA PAZ (RELATO)


(Cualquier parecido con una realidad distinta a la descrita será fruto de tu sexo sentido)

Lo suficientemente armado para los requerimientos de tal empresa, tomó el fruto en sus manos, dispuesto a despojarlo de todo recubrimiento superfluo. Previamente se había acercado a ella, deseoso, sediento. Se la encontró allá cerca de la veredita alegre, esperándolo en la huerta, con su vestido verde botella. 
No había nadie más a la vista.
En las largas tardes de verano la gente, después de la siesta, se bajaba a la playa. Las aldeas de ese tipo, tan frecuentes en la isla, agazapadadas en los barrancos y montadas sobre los pequeños interfluvios, son auténticos hornos en verano y no hay quien pare en las afueras, salvo algún turista chicharrero, despistado, metido en su coche con aire acondicionado, buscando, camino a las playas, el quiosquillo donde le han dicho que se come la mejor ropa vieja de pulpo de toda España.
Así que, no habiendo moros -aunque sí morros- en la costa, decide pasar a la acción. También ella lo estaba aguardando. No era la primera vez para él. Para ella, sí. 
Subió el paredón del huerto junto al barranquillo con la agilidad propia de los amantes presurosos, y buscó la sombra en la que ella lo aguardaba. Se encaramó a una rama bien fuerte y ancha que pudiera soportar el peso y la abrazó jadeante,  bien por el esfuerzo, bien por el deseo contenido desde la siesta, o por el veranito del barranco, ... que también ayudaba. 
Ella se dejaba hacer. Se ofrecía también, deseosa de su boca. Aunque las circunstancias eran las que eran. Pues llegada a cierto estado en la madurez, los encuentros se pueden dis-frutar, además, jugando un rol pasivo. Él hundió en ella el aparejo, hasta el momento envainado, mientras muy muy despacio la iba despojando de todo el verde envoltorio. Por fin llegó al cáliz de la hermosa. Lamió y saboreó cada trozo de su cuerpo, hasta que el deseo de plenitud en el encuentro lo condujo, ansioso, a la parte más esperada. Y colocó suavemente sus dedos en sus contornos resbaladizos, sujetándola con fuerza pues, y chupó con fruición hasta la última gota de su dulce jugo, mientras se apartaba los filamentos que quedaban atrapados entre sus dientes y se limpiaba la boca, rebosante de dulzor. Misión cumplida. Había concluido su vicioso ritual de las tardes estivales. Regresó por la misma veredita ya pardiando, con luz de luna y de sol. 
Otra noche en paz.

¿Puede haber algo más delicioso que chuparse la pipa de un mango?, se decía al recordar.
                        Alma-amater  ©2015 

  (Va por Marina y Jose)

22 comentarios:

  1. No puedo decir otra cosa, excelente relato!!!

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  2. Muchísimas gracias, Pedro, como siempre, me das mucho ánimo y lo agradezco.
    Alma-amater.

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  3. Muy, muy bueno Balbina. Me gustan tus juegos, tus sorpresas....que siempre están excelentemente escritos.

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  4. Muchas, muchas gracias, Sasa. Comentarios como estos son los que no me hacen desfallecer en mi intento. Un abrazo.

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  5. Muy bien jugado el equívoco. Un relato muy sugerente.

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  6. Muchas gracias, Manuel. Me alegro mucho de haberte divertido con la ocurrencia.

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  7. Me gusta bastante. Como siempre te digo, tu finales no son nunca cómo se esperan, siempre hay algo que se tuerza al final que da la sensación de que se ha jugado con el lector. Pero, nada, te lo permito, porque no me quedo defrauda. Y como ya te he dicho también, ojalá otros microrrelatos tengan similar frescura (y en toda la plenitud de su significado) y sugieran tanto como este.

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  8. Muchas gracias, Ángeles, dis-fruuuuto mucho de tu comentario jjj. Lo que pasa es que yo no tengo la suerte de obtener tantos me gusta como esos otros que dices. No obstante, prefiero a mis poquitos y valiosos, porque son sinceros y me dedican su tiempo. Un fuerte abrazo.

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  9. Me ha gustado mucho!!! Muy sugerente, fresco y apasionado! !!

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  10. Muchas gracias, Candi. Me alegro de que hayas dis-frutado. Un abrazo.

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  11. Balbina!!!me has dejado encantada. También yo dis-fruto con tus textos. Este es especialmente sorprendente,fresco,jugoso... exactamente como la pipa de un mango. Gracias,amiga

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  12. Grscias mil mi fresca y joven amiga. Un abrazo.

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  13. Trasladar al lector desde su cocina en un día gris y otoñal a una tarde calurosa y que huele a verano es cosa difícil y tú lo logras con tan pocas palabras!!! Fantástico.
    Hermosa y sabrosa historia de pasión repleta de sugerentes imágenes. Gracias!!

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  14. Guauuu, mi poetisa. Muchas gracias. Un abrazo.

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  15. Me gusta mucho.Muy logrado el uso de la ambigüedad literaria con un desenlace inesperado.También original.

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  16. Está claro que usas tus palabras con el propósito de jugar con el lector, parodiando con ingenio situaciones que hacen volar la mente

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  17. Aja. Pues lo cierto es que a mi me divierte y si consigo que se diviertan otros , estupendo. Muchas gracias, Esperanza, por tu comentario.

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  18. Lamer, chupar, ser lamido y ser chupado, es un deleite. Me fascinan desfibrarlas con pasión y frescura. Y que sería la vida sin ellas? Siempre misteriosas, verdes, amarillas....que importa si siempre estan voluptuosas???? Amo las frutas. Me ayudan con la digestión.

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    1. Ja, pues sí, Mauro, las frutas tienen ese poder misterioso. Gracias.

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  19. Que buen relato, me encanta la bien que te expresas y como juegas con la ambiguedad. Muy bueno

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    1. Muchas gracias, Javier Ojeda. El lenguaje y sus escondrijos infinitos por donde se atisba a los seres humanos es mi pasión.Me alegra mucho tu segunda visita.Saludos cariñosos.

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Agradezco tu comentario en el blog, con la ilusión de no ser la única alma que pulula y ulula por aquí. Una palabra tuya bastará para 'samarte'.