RUIDO


Es tal el ruido que la mariposa se tapa los oídos,
para que el estallido de la pólvora no viole sus tímpanos.
Y se engurruña en crisálida hinchada,
se cubre de finas capas de sordera, 
y, capullo endurecido y cilíndrico,
se escurre resbaladizo entre yemas,
ansiosas de su pulpa.
                                      
Alma-amater  ©

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