VEINTE AÑOS NO ES NADA (Relato)

Fría, muy fría. Así te conocí. Esbelta, alta, de un blanco marmóreo.

Llegué a ti aquella calimosa tarde de fines del verano. En las islas el bochorno va y viene al antojo de los vientos amarillos del desierto sahariano. Yo avanzaba presuroso por el pasillo de la nave de electrodomésticos de aquel centro comercial, cuando de repente mis ojos, como atraídos por tu fuerza gravitatoria, recorrieron en un instante una distancia de 10 metros. No era el único que te observaba. Enseguida me percaté de que la lucha sería encarnizada. Sables de duro acero empezaron a cortar el aire entre tú y yo. Imposible abstraerse al desafío. El riesgo bien valía la pena. Era época de rebajas. El centro comercial estaba lleno. La lucha, efectivamente, fue dura. Tuve que hacer gala de mis habilidades ninjas, reminiscencias de mi niñez,  para despejar el camino. 

Lo conseguí, no fui el primero en acercarme, pero sí el primero que sintió en carne propia la química de tu física atracción. Estabas conectada. Yo te toqué pese a que podía presentir tu escalofriante sensación de desapego. Te abriste poderosamente atractiva y vaginal. Sentí el latigazo de tu corriente.

Pronto te tuve en mi casa, tu casa. Eras insaciable, yo intentaba siempre colmar tu apetito. Tú siempre pidiendo más. Que te llenara por dentro. Eras fresca y tu frescura abarcaba la estancia, sobre todo, la cocina. Tu lugar habitual. Tu lugar siempre. Allí también nuestros encuentros. No hubo nunca infidelidades, salvo lo normal, claro; los viajes y esas cosas, pero nunca nada serio. Reconoce que siempre te he traído los más bellos regalos, los souvenirs más evocadores, las alhajas más exóticas.

Han pasado veinte años gardelianos, y mi mirada feliz te busca aún, errante en la sombra de las noches de verano, y te nombra. Nombra todos los lugares que me evocas. Puedo ser un visionario y pintar en ti el quimérico Jardín de las  Delicias.  Recorrer las salas lanceadas de El Alcázar de Segovia. Hollar entre asombrado y exultante la Real Biblioteca de El Escorial. Apiadarme fingidamente del hijo devorado por el espectral Saturno de Goya. Sangrar por las heridas de Frida Kahlo en su selva. Agarrarme con Medea a los pies de Jasón, para que no la abandone en el Teatro de Mérida. Divisar, por azar, con ojos cerúleos las cúpulas de San Petersburgo.  Acariciar con mi deseo tus montes de Meteora. Peinar tu cabellera en los tres capiteles: dórico, jónico y corintio. Recorrer sobre ti toda la geografía griega con mi barquito velero. Admirarte en el dorado Partenón de Atenea, sin tocarte por miedo a la diosa virgen. Y volver, volver con la frente, henchida por la emoción, a escalar los Propíleos de la Acrópolis ateniense, preñados de historia.

Todo eso y más, feliz la mirada, veo aún en ti.



                       Alma-amater  ©2016




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26 comentarios:

  1. Es un frigo!!!que desilusión. Muy bueno 😅

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    1. Muchas gracias, querido amigo, siempre pendiente, siempre leyéndome y siempre comentando. Es un frigo si tú quieres que lo sea, si no no. Hacer caso a la imagen es opcional. Un abrazo.

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  2. Buenos días Balbi, que recorrido mas precioso esta mañana, hemos tenido arte, bibliotecas, hemos estado con Frida, y con muchos mas, que tú nos has llevado de la mano. Para luego aterrizar en la cocina de tu casa. Jamás un frigo se le dedicó palabras tan bonitas. Feliz día y abrazo corazón!!!

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    1. Qué bueno que te gustó ese viaje, mi apreciada amiga fa(ce)bulosa. Gracias por leerme y comentarme siempre. Un abrazo.

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  3. Muy bueno. Quién iba a decir que una pudiera mantener esa relación de veinte años tan lozana y fresca casi como el primer día. Pues sí, es lo que suele durar un cariño de ese tipo, tan intenso. Y quién pudiera decir que ese amor,tan prosaico a la vez,evocara el Jardín de las Delicias o el Partenón de Atenea. Pues también parece que sí: tú lo consigues. Como siempre intriga hasta el final. Un abrazo.

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    1. Muchísimas gracias, mi amiga y comentadora desde los principios. Lo nuestro dura ya más de veinte semanas...💪 Me alegra mucho que te haya gustado. Un gran abrazo.

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  4. Siempre tan ingeniosa, amiga mía, aunque he de reconocer que esta vez lo he visto venir. Eso es que ya te voy conociendo.
    En cualquier caso, muy bonito y muy bien escrito.

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    1. Gracias amigo. Me alegro en el fondo de que lo hayas visto venir. Me aconsejaron en su momento que aunque haya intriga es bueno ir dando certezas al lector antes del final. Un abrazo grande, amigo faceboloso.

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    2. Ah... y, si, es cierto, veinte años no es nada.

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    3. Jeje, sí, vale, Manuel,estamos de acuerdo, si es feliz la mirada.

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  5. Jajajaja ,esa quien se dice de ella que es fría, blanca ,esbelta y con tantas historias en su fachada la conozco de algo.
    Begoña

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    1. Je je, sí, lo sé, hermanita. Gracias. Un abrazo.

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  6. Jajakaka Balbina! Me esperaba algo, pero no una nevera! Jakaka, buenísimo: en esta soledad a la que casi todo nos aboca, tu relato pone el dedo en la llaga, la nevera se ha convertido en el único lazo amoroso duradero; para mi es el relato del hombre y la mujer de hoy, alienados😘

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    1. Patri, me gusta mucho esa visión tuya, lo que representa para ti, y te diré que sin haberlo deseado me ha salido un alienado. Es cierto en cierta medida lo que dices y me alegro que lo comentes,pues se cumple aquello que pienso a veces,que los textos se completan con cada lectura y cada lector. Uno solo los echa al vuelo, y ellos se van posando en cada tejado y llevándose como las abejas, prendido a sus patitas,el polen o esencia que en cada uno encuentra, más allá del escaparate más o menos vistoso que la autora o el autor pueda preparar. Un abrazo muy grande.

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  7. Que original relato.Nunca dejas de sorprenderme.
    También conozco yo ,no se por qué,la esa fría fidelidad y otra mucho mas cálidad que ya sobrepasa los 20 años y a veces tiene sus fallos, parece que va a fenecer y de repente revive y vuelve a funcionar como el primer dia.
    La vida te da sorpresas,sorpresas te da la vida...

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Nunca dejas de sorprenderme.
    La escritora más original que jamás he leído, eres capaz de captar la atención de cualquiera, con algo tan sencillo como una nevera!!!
    Si ese amor a tu electrodoméstico dura ya 20 años, piensa que jamás encontrarás uno mejor que lo sustituya.
    Me ha encantado Balbi.
    Besos mil.

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  10. Guau,Anita, ¿y qué te digo yo ahora?
    Pues que me encanta que pienses así, que me encanta que me leas y que me encanta que me comentes. Me has dejado hinchada. Menos mal que eso me dura muy poquito. Un abrazo muy grandote, cielo.

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  11. Me encantó tu relato muy creativo y el título me atrapó aayyy llevas mucha razón 20 años zas los vives y zas pasaron , exquisito recorrido haces entre tus fronteras y límites uufff !!!, un abrazo desde mi brillo del mar

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  12. Muchísimas gracias, Beatriz. Realmente 20 años son muchos si pensamos en los momentos vividos pero precisamente por eso tampoco son nada. Un abrazo y muchas gracias por comentar.

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  13. Tengo que reconocerlo; me pillaste completamente desprevenida y eso es lo que hace perfecto este texto. Me encantan esos juegos en los que metes al lector. ¡Enhorabuena chiquilla! ¡Besos mil!

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  14. Hola, Sasa querida. Me alegro mucho de que te guste ese juego, que es un juego solo si tú quieres que lo sea,si observas la imagen, pero no si la obvias. Un abraxo y geacias, como siempre. Milia basia deinde centum.

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  15. Mi error fue descubrir la foto antes de leer todo el texto, y aún así, me ha encantado. Adoro mi nevera pues en su puerta cuelgo momentos especiales para recordar a diario... Buenas noches y un fuerte abrazo, me encanta leerte :)

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  16. Vaya, Estefanía,por eso la puse al final. Aún así se puede prescindir de la imagen. Muchas gracias por tu visita, linda. Un abrazo.

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  17. Humor del fino, Balbi. Me he reído bien a gusto, hija mía. Cuantas cosas nos ha contado ese señor.Por cierto, ¿ lo tienes todavía ? si es a sí. Que buen ojo tuviste ,maña.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, Miguel. Sorpresas de lunes. Me alegro de que te lo hayas pasado bien leyéndote este relatín.Misión cumplida, pues. La verdad es que disfruté escribiéndolo. Y sí, aún la tengo en la cocina. Salió buena. No debe tener la obsolescencia programada. Besos, amigo.

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