HOSTAL DE CARRETERA





A veces no recuerdas algo y, cansada de darle vueltas, 
se te queda la ventana abierta en segundo plano
mientras pasas a otra cosa, y, ¡zas!, cuando menos lo esperas,  
salta de repente al primer plano lo que antes no recordabas.
En ocasiones,  tienes tantas ventanas abiertas en segundo plano
que entra de todo en tu casa: 
sol, viento, ruido, moscas, espías y ocupas. 
Encima, pueden entrarte por la puerta de atrás 
y dejártela abierta de bar en bar. 
Es ya cuando, al borde de un coma etílico, o ético, 
que lo mismo da, 
sientes que tienes que darle a la X de Salir 
o, al menos, a la ventanita de minimizar riesgos, 
pero eres tan manazas en asuntos  tec-no-lógicos... 
También puede suceder que te quedes sin batería 
y que se cierren de golpe todas las ventanas 
y te invada un síndrome agudo de hostal de carretera.

                                      Alma amater  ©2016