LA COCINA DE MI MEMORIA



La cocina es a veces un plácido mar de silencios
que susurran, se abrazan y se expanden
formando bucles invisibles de ecos lejanos 
que se asustan al estallido del motor de la nevera
y se estrellan en las paredes blancas
donde un día mi abuelo apoyó su silla y su cabeza.
La cocina es movimiento en el recuerdo.
En la cocina de mi memoria fluye el olor a café de mi abuela
y entre silencios van y vienen como olas en capas sus enaguas y delantal.
Se arrebolan los tomates del frutero a su paso, lozana,
y mueven su cabeza para adorar la arruga de su boca.
El hule de la mesa la extraña años después.
Los fríos azulejos guardan el llanto secreto de la ausente, 
testigos mudos de su mundo, su amanecer  y su adiós. 
Las berenjenas de las calcomanías enseñan sus huesos 
dolidos por los chicles bazooka que un día la nieta juventud mascó.
Y se desangran los azulejos del poyo,
mostrando el hambre marrón de su esqueleto.
En la cocina de mi memoria no habrá sino una reina. 
Un trono, un príncipe consorte lo más.
Pero todo, incluso el recuerdo, al servicio de su majestad.
Una cocina, un santuario y ...
silencio.

                 
                                        Alma amater ©2016
                    


“NADIE MATÓ A NADIE”


(Serie Sueños)
                                                                               imagen de Sikelia.com


<<Mi recién adoptada perrita de apenas dos meses echaba mucho de menos a su mamá. Habíamos  decidido dejarla en el baño, junto a la habitación, durante la noche, envuelta en su mantita y dentro de la cama que por la tarde le habíamos comprado. 

La casa  estaba en un recodo del camino, húmedo y boscoso. De los árboles que la rodeaban pendían ramas  que, sacudidas por el viento gélido de aquella tarde, atizaban contra las paredes dando latigazos contra los ventanucos. Sus estertores parecían perderse en el fondo del bosque, como huyendo ellos mismos asustados de lo que habían podido avistar a través de los sucios cristales. 

BORRONES

anforadepandora.wordpress.com


Y Llovía sobre mis  palabras para que se desdijeran
y encharcadas se disolvieran en borrones de tinta,
pero estas, irreverentes, aprendieron a nadar y guardar la ropa.
Sacan la cabeza fuera del charco y se visten.
Y mira lo que queda de ellas.
Por eso, aún de luto y escuálido mi verbo,
aunque solo  adviertas su esqueleto endeble,
si atisbas la enjundia que lo pretendía,
tal vez le concedas el salvoconducto, tal vez. 
Aún llueve.
                       Alma amater  ©2016 

AMANECE





Amanece.
Orondas y esponjosas hogazas de pan sin hornear 
cubren el cielo de inocuo invierno.
Adivino el crepúsculo de las horneras 
amasando sin tregua pan y sueños.
Expanden y proyectan sobre la mesa estelar la masa
henchida de minúsculas burbujas brillantes de deseos.
Los extienden, los convierten en pasta filo 
y afilan entre sus dientes los cuchillos 
que cortarán las porciones de anhelos,
los desdeñan y recogen de nuevo,
vuelven a aplastarlos con sus dedos,
los prensan en la masa informe de sus zozobras
y allí se acomodan.
El mundo gira.

                           Alma amater  ©2016