EL GRITO


El grito, 
profundo, hueco,
el grito dolorido del padre 
recogía y encestaba al aire una agonía.
Un hombre de campo. Un deber.
Niños tapándose los oídos en un cuarto de la casa.
Sudor frío de papá.
Manos de agua.
Un ruego.
Acertar en el golpe,
muerte rápida.
Gritó papá. Gritó el cerdo:
se salpica el cielo de llanto amordazado.
¡Mis oídos!
Expiró el cerdo.



10 comentarios:

  1. Y bueno, algo hay que comer. Y el cerdo es delicioso.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Interesante caso de écfrasis, querida amiga. Y hasta con un poquito de humor (si me lo permites), que quede claro que no me alegro de la (mala) suerte del cerdo ja ja. Ahora en serio: me ha gustado, sobre todo porque se demuestra una vez más que cualquier motivo puede ser poético. Felicidades

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues, mira, sí, Maite, aunque no fue mi intención hacer uso de la écfrasis, lo cierto es que el cuadro que busqué para ilustrar la entrada parece haber sido el motivo inspirador, pero no, ha sido solo un recurso. Y sí, estoy de acuerdo contigo en que cualquier cosa puede ser expresada en lenguaje poético. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo, amiga.

      Eliminar
  3. Anonadado me dejas ante la muerte del pobre cerdo, si bien la experiencia me dice que no hay tanto drama entre los miembros de una familia campesina cuando se sacrifica a un animal que ya fue criado con este fin. No hay placer en ello, pero tristeza tampoco. Es el ciclo de la vida al fin y al cabo. Otra cosa es la donosura que tú posees para bailar con las palabras y crear bellas coreografías. Seguimos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, querido Manuel, qué bonito lo dices tú. Ahí lo dejo para no estropearlo. Solo añadir que es que hay familias y familias, y dentro de estas, miembros y miembros. Un gran abrazo.

      Eliminar
  4. Escueto, preciso y desgarrador. Como el arma y el animal. Un canto de vida y muerte, escribí sobre la matanza. En tu pluma el trance se vuelve delicado y hasta tierno. Felicidades amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Delicado y tierno sí es tu comentario,amigo, todo un regalo. Mil gracias.

      Eliminar
  5. Sobrecogedor!!! Seguro que tras catar al cerdo, más que gritos, hubo suspiros de satisfacción...

    ResponderEliminar
  6. Hola, Estefanía. Seguro, en esos momentos la amalgama de sensaciones es tan variada como la de los seres humanos.Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Agradezco tu comentario en el blog, con la ilusión de no ser la única alma que pulula y ulula por aquí. Una palabra tuya bastará para 'samarte'.