MIS MALETAS

(La mujer con la maleta: El retorno. Obry Dominique 33Domy)
Mis maletas van quedando vacías.
Ya no pesan como antes.
Están viejas y cansadas de su carga.
Mis maletas se abren y evaginan 
y sin pudor enseñan las costuras de su forro.
Llega el momento de reconocer la desnudez propia,
Los espejos nos aguardan 
cuando los gallos se atusan las íes
y devuelven siluetas orgullosas o espectros tristes:
elegir entre vivir o que te vivan.
Lo uno, una vez. 
Lo otro duele siempre.
                  
                          Alma amater 2017©

PRESENTE



En ocasiones la nave del mañana se inunda en estas cuencas,
pero hoy toca abrir las compuertas de la esclusa
y bajar al lecho de otro río, de reír, de otros cantos, de cantar.

Presente es sustantivo concebido por dos adverbios.
El hijo inseminado en una pareja locamente enamorada.
Niño inagotable y disruptivo que escapa en todas direcciones.

Hoy hay un aquí que me abre los ojos y desparrama la vista.
Eso advertía papá. Y me costó entenderlo. 

Tengo también un ahora que me  hace cosquillas  bajo los pies 
y me saca a bailar con los lobos, si eso es lo que hay,
o con la más fea, si eso es lo que toca.

No tengo miedo. Soy rica en aquís y en ahoras.
¿Acaso hay algo más valioso?
¿Hay algo más?
No, más no, pero van de la mano,
y lo llevo aquí, 
late que te late.


                       Alma amater 2017©

FLORES DE SAL

www.taringa.net
La tierra seca también tiene memoria.
Guarda una memoria hecha de trocitos de olvido debidamente deshidratados.
Bastan mis gotas de sudor para que broten hojas blancas
en las que escribo y pinto flores de sal.
A veces es necesario evaginarse para sostenerse desde el interior.
El recuerdo emascula los estambres estériles y los poliniza de futuro.
Y en mi huerto me atalanto y recojo los ramos cuyo perfume me persigue.

¿CÓMO LO VES?


(Imagen del artista Hikaru Cho)


Te juro que un día me voy a arrojar a la calle
y te voy a doblar todas las esquinas
Sí, ya sé que me dirás "¿otra vez?",
pero no, esta vez es diferente 
porque tengo más ganas de leerte que nunca.
Empezaré por el final, ya me conoces.
Te quitaré el forro primero, me gustas manoseado.
Luego, desprovisto de  la máscara, te recorrerán mis huellas desde atrás.
¿Cómo lo ves?
Dejaré un reguero de yemas tibias desde tu antesala
que me conducirán hasta el vestíbulo.
Allí depondremos las armas, todas,
y desnudos nos resguardaremos al calor de una fogata de verbos y adjetivos.
Verás qué bien se me da conjugarte, 
porque sé de lenguas, ¿sabes?
y no voy a declinarte en ningún caso, 
ni te voy a cambiar de género poético.
El número me es suficiente, tú y yo.
Dicho esto, ¿qué me queda sino someterme a tu examen?
¿Cómo lo ves?

                                   Alma amater 2017©

FÉNIX



FÉNIX

Hoy me morí a las seis de la tarde.
Mala hora.
No pude avisarte. 
No estabas.
Todas las horas son malas.
Otras veces también me he muerto.
A las cinco de la mañana.
O a las siete.
Y tampoco estabas.
Tengo la mala costumbre de morirme a deshora.
Las horas son aves, Harpías,
rapaces hambrientas del sosiego.
Vuelan a su antojo con lentitud calculada.
Envenenan lo que te alimenta.
Asaltan tus manjares y los contaminan.
Pero da igual la causa.
Lo cierto es que me morí y tú no estabas para avisarte.
No tengo plañideras.
Me basto yo sola desde este mar.
Por cierto, se me olvidó decirte que soy la envidia de otra ave.