ESPONJA 0, COPA 1


(serie Sur-realista)

Una esponja dentro de una copa jamás diría ni esta copa es mía,
las esponjas no hablan,
pero tienen bocas por las que mueren igual
al absorber el divino elixir.
La esponja no es la bebida, es la bebedora,
la borracha de caderas decadentes, 
cuando la fiesta ha terminado
y solo quedan las luces de neón
y una voz con cadencias de madrugadas tristes.
Nadie ha escrito nunca un poema a las luces de neón, piensa.
Les dedica su última mirada refractando ya solo su lívida luz.
La esponja de este bar quiso la copa entera,
por eso se metió  dentro y la poseyó desde las tripas
mientras intentó observar al mundo a través de su cristal.
Pero solo vio su propia imagen proyectada, 
multiplicada por cero en las sombras del salón
donde ya solo se ve una copa ligeramente arañada,
con un poso de polvo mortecino e insípido.

                   Alma amater ©2017
                    

AYER, HOY Y MAÑANA



<<Trátase de tres hermanas. Las tres con sus encantos. A las tres  amo. Pero tengo que elegir. Ellas no son de tríos ni de cuartetos.

Una es un poquito clásica, algo chapada a la antigua, nostálgica y tristona. Su tímido y huraño carácter hace que su imagen se desdibuje cada vez en nuestra mente pero, para compensarlo, de tendencia bulímica, engorda por la sucesión de domingos sin paraguas para el chocolate, sin parachoques para los recuerdos y con paranoias totales y total paranadas. 

La otra es curiosa, alegre o triste, siempre cambiante; fresca, como recién duchada, te invita cada día a saborear su  pan fresco sacado del horno. Te grita su dolor y entrega su amor inmenso pero, con la misma, te suelta. Es espontánea, liberada y dicharachera. No hace ascos a la aventura. Campo o playa. Deporte o nada. Zapatillas o tacones. Da igual. Arriesga todo su caudal en preocupaciones o lo pone a plazo fijo a cero interés. Respira profundo y despilfarra los ahorros de porsiacasos. 

La última, hechicera, hipnotizante, es a veces como un espejismo del desierto, cuando la vas a tocar, ya se ha ido. Como playa imaginada en el estío de la ciudad que, cuando por fin la pisas, el viento de la costa y la frialdad del agua te alejan la experiencia de plenitud en el paraíso soñado.  Baila ante nosotros con  movimientos sensuales que anuncian promesas de sobremesa o de medianoche en un motel. Sin embargo, vista a la luz del día, se le ha  corrido el rimel, caminado el carmín y gateado la voz en el ronroneo de un ronquido. 

¿Y tú a cuál prefieres? 

Dímelo hoy.>>

                                 Alma amater ©2017

RAÍCES Y PUNTAS


(serie Sur-realista)

Baila una ceja sobre el blanco de una cuartilla 
buscando parasitar una cara para el vals de un cómic,
pero la cara, despistada, abre la boca 
y la besa creyéndola ambrosía, ondulada por el calor de los focos.
Intenta de nuevo atraparla, 
y huye la ceja hacia el rellano del piso superior.
Se estira y adapta al recorrido sinuoso del labio africanado.
Allí decide acomodarse al burgués estado de un bigote.
Tiene buenas vistas, ve cosas que muchos solo imaginan,
su perspectiva le permite inspeccionar sin rubor cualquier detalle,
pero, siente que no encaja en esa cara femenina 
y decide trasladarse a la azotea despejada.
Siempre experimentando, quiere saber qué se siente como visera, 
pues su vis es algo cómica, como veis.
Y atusa sus filamentos arriesgados al frente 
mientras filtra los rayos solares
que se dibujan en la cara de cebra.
El vano de su postura le acaba desequilibrando
y cae en picado como atraída 
por un misterioso triángulo de las Bermudas
y aparece entre la niebla de un monte de Venus.
Charla con la diosa y se deja acariciar 
en una siesta prolongada por la placidez de las brisas.
Allí podría acabar sus días, piensa, 
mientras ve cómo blanquean sus raíces y puntas.
Y es que sumida en ese sopor no siente 
la presencia imprevista  del típex
que, estupefacto ante su camaleónica figura,
roza su pilosa silueta
hasta mimetizarla con la cuartilla.

                
                   Alma amater ©2017

UN DOLOR NUEVO



Tengo un dolor nuevo que me saca a buchitos todas las que he sido.
Toda pérdida se redime en un encuentro.
Cada una de las que fui confluye en la que soy
entregándome sus prendas,
como prueba gitana de su virginidad perdida.
Me niego a aceptar sus muertes definitivas.
Las resucito a taconazos y hasta me ladran.
Las amo y odio por igual.
Me coloco carteles en las farolas:

                               "Se busca.
                                            Viva o ¡viva!
                                 Recompensa:                                                  
                             Certificado con pedigree"

Escribo para dar voz a todas las que me pueblan.
La vanidad es otra cosa.
Hay tanta vanidad en escribir como en no atreverse a hacerlo.

                   Alma amater ©2017

QUERIÉNDOME ENTERA


DELFIN ENJOLRAS, “Mujer leyendo junto a una ventana”


Los lienzos de lino blanco por cortinas
a ventanales de luz discreta invitan.
Espacios soleados se dibujan en las losetas
limitados por las líneas rectas de los cuarterones iluminados.
Un pie alcanzado por el rayo que no hiere,
el otro descalzo.
El corazón es otra cosa.
Mujer que lee en sillón.
Loynaz en su regazo queriéndola entera.
Y el amor de Martí que le engendra melodías.
A lo lejos el rumor tibio del mar que se despereza.
El aire trae a su oído ausente el ladrido desdibujado de un perro.
La carretera cruje  intermitente al paso indigesto de los coches.
Que el día se detenga en ese instante de puro sereno.
Mientras me quiero
quiero.

                 Alma amater©2017