UN DOLOR NUEVO



Tengo un dolor nuevo que me saca a buchitos todas las que he sido.
Toda pérdida se redime en un encuentro.
Cada una de las que fui confluye en la que soy
entregándome sus prendas,
como prueba gitana de su virginidad perdida.
Me niego a aceptar sus muertes definitivas.
Las resucito a taconazos y hasta me ladran.
Las amo y odio por igual.
Me coloco carteles en las farolas:

                               "Se busca.
                                            Viva o ¡viva!
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                             Certificado con pedigree"

Escribo para dar voz a todas las que me pueblan.
La vanidad es otra cosa.
Hay tanta vanidad en escribir como en no atreverse a hacerlo.

                   Alma amater ©2017

17 comentarios:

  1. Hola Balbina, cuando no se busca generalmente se acaba encontrando sobre la vanidad mejor dejarla arder..
    Gracias, buen día, besos totales..

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    1. Gracias a ti, Don Vito. Siempre se encuentra, otra cosa es que no queramos verlo. Y sí, mejor dejarla arder. Buen día.

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  2. Me quedo con estas dos ideas, porque las comparto: "Escribo para dar voz a todas las que me pueblan"; y "La vanidad es otra cosa". Nunca se me ocurrió pensar que se escribiera por vanidad, sí por muchos otros motivos. Sí puede haber vanidad en los oropeles que rodean al escritor o el que este ansía o desarrolla posteriormente si se cree los elogios. Y de estos hay que dudar, tanto de los excesivos como de los contrarios que pretenden hundir. Muchas veces, unos y otros solo revelan cómo es el que los emite no la obra reseñada. Bueno, niña, muy acertado este poema. Me gusta.

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    1. Suscribo también lo que tú dices, Ángeles, salvo que yo sí que me planteo en ocasiones si en esto de escribir puede haber un algo, un mucho o un nada de vanidad. Y debo confesar que mi respuesta en unas ocasiones es una, y en otras es otra. Lo cual no niega que la necesidad de expresar no sea el motivo principal del hecho de escribir.Ni niega el hecho de que al escribir conseguimos pensar, es decir, dar forma al pensamiento o a pensamientos confusos. Muchas gracias por tu comentario. Besos de jueves para ti.

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    2. Mira que me he quedado pensando (sobre todo desde que leí el comentario de Raúl) sobre si hay vanidad en el acto de escribir.
      Me preguntaba que si una escribe y no lo muestra, ¿también se daría esa vanidad? Si se responde que no, vemos entonces que la vanidad se reduce al acto de mostrar; si se responde que sí, necesitaría una definición más exhaustiva del concepto para entenderlo mejor.¿Si me gusta la cocina y empleo mi tiempo en guisar ricos platos, sería vanidosa por ponerme a ello y desear que mi familia los pruebe y disfrute? Si respondemos que sí, creemos que entonces no debe haber arte, progreso o avance; si decimos que en el caso de la cocina no, pero en la escritura sí, supone que a ésta y a quienes la cultivan, de manera errónea, los mitificamos.
      Creo que la vanidad es posterior al acto de escribir, de quien se endiosa por halagos vanos, pero en el proceso de la escritura en sí, si es fruto del deseo por desarrollar una capacidad o una necesidad que se tiene o cree tener, no termino de captar esa vanidad. Otra cosa es que el que escriba solo lo haga para alcanzar la fama y esta sea su prioridad.
      Si el cree que tiene esa habilidad, y desea explorarla, ¿en dónde reside su vanidad si piensa que el mundo se enriquece con las aportaciones valiosas de todos? Contribuir a un mundo mejor no tiene por qué encerrar una intención vanidosa; puede que solo piense que la suma de granos de arena, en todos los campos, hace una playa.
      (Rectifiqué una palabra del comentario anterior y lo quité todo; para que no te afee esto, puedes eliminar su rastro)
      Un besito de viernes.

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    3. Aclaro, porque me parece que la frase quedó confusa: no a quienes cultivan la literatura, de manera errónea, mitificamos; sino a quienes cultivan la literatura mitificamos, de manera errónea. Es el acto de mitificar lo incorrecto.

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    4. Ángeles, tengo que decirte que tu reflexión me parece muy interesante y con unos ejemplos muy elocuentes. Yo concluyo como tú. No hay vanidad si no te endiosas. Y como ya contesté a Miguel y demás, si consideramos que hay vanidad en querer expresar lo que sentimos, también puede haberla por no atreverse a hacerlo...
      ¿En el caso de endiosarte y creerse los halagos (de lo cual podríamos poner muchos ejemplos de famosos artistas), esa vanidad quedaría justificada o perdonada por el bien producido al mundo, el producto artístico? Bueno, esto sería y ha sido objeto de otro debate.
      En fin muchas gracias por tus aportaciones, amiga, me encantan. Disfruta del finde. Besos.

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  3. Qué bonita forma de decirlo, Balbi. Ciertamente somos muchas en una y todas tienen su mérito, su importancia, su legado. No hay que desprenderse de ninguna, si acaso dejarlas dormir a ratos :)) ¡Brindo por ese pedigree que a tí te sobra!

    Un beso enorme y buen día.

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    1. Qué alegría transmiten siempre tus comentarios, Julia. Muchas gracias. Brindo contigo. Un besazo.

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  4. Nunca muere quienes fuimos. A lo sumo quedan escondidas o dormidas esas personalidades. Y algo de vanidad hay en el acto de ecribir, aunque no se haga con la intensión de ser vanidoso.
    Saludos.

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    1. Pues, entonces estamos de acuerdo, estimado Raúl. Yo intento desbrozar este jardín, y ¡quë bello sería!, si uno pudiera desprenderse de cualquier sospecha de vanidad y escribir partiendo del vacío de ese YO, del yoísmo. Aunque pensándolo bien, tal vez esto también sea pretencioso.
      Muchas gracias.

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  5. Balbi, Balbi, tú si que tienes pedigree eres única!

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    1. Ay, Mary, Mary, cómo me mimas. Un besazo y muchísimas gracias.

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  6. Yo, más que vanidad, pondría necesidad, ¿ no te parece ?, Balbi. Necesidad de recordarlos , para que no nos abandonen.Po eso, los que os dedicais a este arte del escribir,teneis la suerte ( a mi parecer ),de poder hacerlo.
    Un abrazo



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    1. Pues, sí, me lo parece, Miguel. Escribir surge de una necesidad y de una pasión, lo que intento averiguar es qué hay detrás de eso. ¿De dónde surge esa necesidad? A veces dudo, pero también creo que no atreverse a expresarse por escrito por temor a otras opiniones puede ser igualmente vanidoso. Pues, implicaría también algo de pretensión. Si no me comparo con nadie, no debería tener nada que temer... Así que te mando otro abrazo de complicidad, querido Miguel.

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  7. Balbina, como sabes que siempre leo todos los comentarios que preceden al mío, tengo que decir que me ha parecido significativo que el tema de la vanidad haya provocado tantas reflexiones. Pienso que la educación católica con la que hemos crecido la mayoría de nosotros (tanto si ahora de adultos lo seguimos siendo o no) ha conseguido llenarnos la cabeza de conceptos (normalmente todos negativos, por lo que automáticamente se convierten en pecados) para que nos rompamos la cabeza en un auto-examen continuo. Que si somos vanidosos, que si somos orgullosos, que si somos vengativos, que si somos envidiosos, que si somos ... O al contrario: si no somos lo suficientemente generosos, o amorosos, o amigables, o caritativos, o ... Creo que nos hace daño ese auto-cuestionamiento y quizás deberíamos vivir de una manera más estética, haciendo las cosas solo por el placer o la belleza que nos proporcionan. En este caso concreto, la escritura. O mejor dicho, tu escritura. Disfruta de ella, amiga, y así disfrutamos también todos los que te leemos.

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    1. Chossss, Maite, que apropiada tu intervención. Tienes toda la razón, y mira que con frecuencia me lo digo, "deja que fluya", pero vuelvo siempre sin darme cuenta sobre los temas porque, como tú dices, la cultura religiosa nos tiene muy trabajaditas las mentes para que, en cualquier caso, carguemos siempre las culpas sobre nosotros mismos. Seguir tu consejo es lo recomendable: menos comerse el coco y más disfrutar. Claro que, tal vez si lo hago, se me acaba la poesía, o lo que sea que escribo... jeje. Besos, querida.

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Agradezco tu comentario en el blog, con la ilusión de no ser la única alma que pulula y ulula por aquí. Una palabra tuya bastará para 'samarte'.