presentación © (Hablulatorio)

Esta es  la casa virtual de mis elucubraciones y fantasmas, mi habitación propia. Como los hoteles o casas antiguas de piedra y maderas nobles, así desearía yo que fuera esta también, es decir que crujiera algún madero que despertara la curiosidad del visitante, sin llegar a ahuyentarlo; que hiciera volar la imaginación (perdón por el tópico) una vez que se entra en ella; que cada habitación fuera un asombroso descubrimiento; que hiciera nudos en  estómagos inapetentes y que hiciera temblar impávidos caracteres. Pero, consciente de que eso solo lo pueden conseguir los grandes, me conformaré con oír ulular de vez en cuando algún alma visitante y rogarle que  firme el libro de visitas.

Desde la infancia las palabras me han obsesionado, por su belleza o por su fealdad, por su poder y por su atractivo y, sobre todo, porque me permiten ser y volar, con mis diferentes turbulencias, cayendo en picado, ascendiendo vertiginosa o levitando ingrávida; creo que entre escribir y pensar hay una simbiosis íntima y amorosa, por eso es tan excitante y por eso las elegí para ganarme la vida, en el amplio y hermoso sentido de la expresión. 
Descubrí, gracias a mis maestros, que no es posible la civilización sin la presencia protagonista de la palabra y constaté, por el contrario, que es el olvido y la demagogia -manipulación y violación de la verdad de la palabra- su antagonista, la que forja el retroceso o la destrucción de la civilización. Así que aprendí que las palabras lo eran casi todo y que lo que no se puede 'empalabrar' difícilmente se puede transmitir a otros pueblos y generaciones; y que la palabra que uno no diga no la dirá nadie nunca por uno.

Evidentemente todo este misterioso poder no es producto de la casualidad; para disfrutar plenamente de ellas, las palabras, es necesaria la intervención de, al menos, tres de los órganos protagonistas de sendos sentidos: ojos, oídos y lengua. 
Parecería a priori que se inhiben tímidamente de este pletórico disfrute los sentidos del tacto y del olfato, y así es stricto sensu, pero ¿quién no ha deslizado alguna vez con fruición sus dedos por las hojas de un libro o de un diccionario buscando esa rebelde que,  con o sin causa, nos rehuye e inquieta?, ¿quién no ha disfrutado alguna vez de ese olor penetrante que nos subyuga cuando entramos en una biblioteca, donde aguardan tantas palabras encerradas durante años e incluso siglos? Ese olor tan característico es el olor a humanidad. 

Deseo compartir, pues, sin ambages esta atracción por ese mundo raro y misterioso que  me envuelve e hipnotiza como un buen bolero.  
                                             Alma-amater©2015

Dedico esta presentación a quien me ha animado a abrir este blog. A ti, Ángeles. Muchas gracias.

Pincha enlaces y déjate llevar por dos canciones y cantantes inspiradores:

Serrat. De un mundo raro

Andrés Calamaro. Aprendí

10 comentarios:

  1. Preciosa presentación. Me ha encantado. Me gusta mucho como escribes y, desde, luego, ya tienes a la primera seguidora. Esperaré impaciente cada nueva entrada. Te deseo mucha suerte en esta aventura tan creadora.

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    1. Rectifico ortografía de mi comentario anterior: desde luego va seguido sin coma en medio.

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    2. Pues ni me había perc, atado...

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  2. Muchísimas gracias. También espero amables sugerencias o consejos.

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  3. Felicitaciones, amiga Balbina, ¡Qué bien escribes! ¡Esto promete! Espero que tengas una sección con tu "Palabrutario" jajajaja. Un abrazo, y adelante

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    1. Muchísimas gracias, Marce. Habrá, habrá palabrutas

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  4. Hermosa presentación, querida Balbina. Te sigo con fervor. Un beso.

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  5. Te confieso que no había leido tu presentación (dichosa falta de tiempo )y ahora me arrepiento de no haberla hecho antes. Bueno, como ( igual que le he dicho a Ángeles )ahora de tiempo voy a ir sobrado( eso espero ), me veras mucho más por aquí.
    Por cierto, tienes una casa muy chula, jeje, y muy bien amueblada-
    Un abrazo

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    1. Mil gracias, Miguel. Otro bello regalito me has hecho hoy. Ya van dos. Pasa, pasa, pasea por las distintas habitaciones y acomódate donde más te guste. Tú ya no eres un invitado, sino de la casa. Un abrazo.

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Agradezco tu comentario en el blog, con la ilusión de no ser la única alma que pulula y ulula por aquí. Una palabra tuya bastará para 'samarte'.