ÁNGULOS MUERTOS



Soy como bola de nieve creciendo a través de mis días empinados, 
pero llena de ángulos muertos
que a veces desconfía de los retrovisores curiosos.
Los espejos nocturnos tienen una forma sospechosa de devolverme esos cadáveres.
¿Quién te ha pedido que les eches tu vaho y les saques brillo, divino mensajero?
Seguro que bruñidos me chuparán mucha más energía.
Pero, claro, ¿y a ti qué?, si tú lo que querías es que te llegara toda su luz.
Pues, te diré una cosa: si quieres luz,
arriesga el cuerpo por la ventana,
atusa tus bigotes al viento, 
que me sirvan de abanico en este inverdadero
y sé la envidia del gato del quinto, ni triste ni azul, 
sino pardo porque reflejes mis rayos.
Ahí te lo dejo.
Mahulla todo lo que quieras
pero para el platito con leche,
primero, valor ante los ratones.

                            Alma amater 2017

PRESENTE



En ocasiones la nave del mañana se inunda en estas cuencas,
pero hoy toca abrir las compuertas de la esclusa
y bajar al lecho de otro río, de reír, de otros cantos, de cantar.

Presente es sustantivo concebido por dos adverbios.
El hijo inseminado en una pareja locamente enamorada.
Niño inagotable y disruptivo que escapa en todas direcciones.

Hoy hay un aquí que me abre los ojos y desparrama la vista.
Eso advertía papá. Y me costó entenderlo. 

Tengo también un ahora que me  hace cosquillas  bajo los pies 
y me saca a bailar con los lobos, si eso es lo que hay,
o con la más fea, si eso es lo que toca.

No tengo miedo. Soy rica en aquís y en ahoras.
¿Acaso hay algo más valioso?
¿Hay algo más?
No, más no, pero van de la mano,
y lo llevo aquí, 
late que te late.


                       Alma amater 2017©

FLORES DE SAL

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La tierra seca también tiene memoria.
Guarda una memoria hecha de trocitos de olvido debidamente deshidratados.
Bastan mis gotas de sudor para que broten hojas blancas
en las que escribo y pinto flores de sal.
A veces es necesario evaginarse para sostenerse desde el interior.
El recuerdo emascula los estambres estériles y los poliniza de futuro.
Y en mi huerto me atalanto y recojo los ramos cuyo perfume me persigue.

¿CÓMO LO VES?


(Imagen del artista Hikaru Cho)


Te juro que un día me voy a arrojar a la calle
y te voy a doblar todas las esquinas
Sí, ya sé que me dirás "¿otra vez?",
pero no, esta vez es diferente 
porque tengo más ganas de leerte que nunca.
Empezaré por el final, ya me conoces.
Te quitaré el forro primero, me gustas manoseado.
Luego, desprovisto de  la máscara, te recorrerán mis huellas desde atrás.
¿Cómo lo ves?
Dejaré un reguero de yemas tibias desde tu antesala
que me conducirán hasta el vestíbulo.
Allí depondremos las armas, todas,
y desnudos nos resguardaremos al calor de una fogata de verbos y adjetivos.
Verás qué bien se me da conjugarte, 
porque sé de lenguas, ¿sabes?
y no voy a declinarte en ningún caso, 
ni te voy a cambiar de género poético.
El número me es suficiente, tú y yo.
Dicho esto, ¿qué me queda sino someterme a tu examen?
¿Cómo lo ves?

                                   Alma amater 2017©

FÉNIX



FÉNIX

Hoy me morí a las seis de la tarde.
Mala hora.
No pude avisarte. 
No estabas.
Todas las horas son malas.
Otras veces también me he muerto.
A las cinco de la mañana.
O a las siete.
Y tampoco estabas.
Tengo la mala costumbre de morirme a deshora.
Las horas son aves, Harpías,
rapaces hambrientas del sosiego.
Vuelan a su antojo con lentitud calculada.
Envenenan lo que te alimenta.
Asaltan tus manjares y los contaminan.
Pero da igual la causa.
Lo cierto es que me morí y tú no estabas para avisarte.
No tengo plañideras.
Me basto yo sola desde este mar.
Por cierto, se me olvidó decirte que soy la envidia de otra ave.


CHOPIN O METÁLICA




Esta es la tierra que pisas.
La llevo sembrada de amores ecos,
de cardos y de lirios, de ortigas y nardos.
Entra en mi jardín y respira su aroma.
Quédate y pasea.
Hay bancos plácidos y pistas de baile,
por doquier y por siquiero,
hilo musical con Chopin y con Metálica.
Habrá sombras para tu estío
y luces para tu escarcha,
pero también dolores para tu dolor
y para tu amor, amores.
Hazte un ramo con todas las flores de mi tierra.
No olvides ni una.
Combínalas a tu antojo,
por colores, por tamaño o por su olor,
o según tus estaciones
pero recuerda que el ramo ha de ser variado,
o no tendrás un recuerdo de mí
sino un souvenir.

                            Alma amater   ©2015

DOMINGOS DE GUARDAR


Los domingos tienen una forma brutal de burlarse de nosotros,
no los creó un dios absurdo solo para descansar.
Los domingos existen para hablarnos de  soledad,
para estamparnos en la cara la profunda sensación de fracaso,
porque envidian nuestra ciega ascensión por la escalera de los 6 días,
porque necesitan compartir el duelo de todas sus muertes
desde el principio de los tiempos.
Porque se hastían de nuestra felicidad de gran escaparate.
Porque alguien tiene que recordarnos que nuestros éxitos son solo eso, 
salidas, áreas de pícnic con servicio de recogida.
Los domingos se ríen del mundo feliz que construimos  para los nuestros.
Son espejos bruñidos donde nuestros ojos de gorgona se petrifican 
al vernos reflejados, asustados ante lo que vemos.
Son días para cortarnos la cabeza y ver salir nuestros monstruos,
nuestras Equidnas, pero también nuestros Pegasos.
Por eso conviene tener alas de repuesto en un cartucho
y dispararlas contra el señor de los días
y saltar los escalones finales de dos en dos 
y amanecer en lunes absorbente 
y tiro porque me toca en este juego macabro.

Los domingos, mejor de guardar.

HIBERNAR


Griterío, voces que retumban
como del más allá.
Hombres que juegan al envite.
Mujeres que friegan y sirven los platos.
Nada han cambiado los años.
Acaso el tiempo es un monstruo 
que hiberna en las familias.
Hoy no hay niños,
faltan su algarabía y despreocupación,
su pasión infecciosa por el presente,
su alegría por estar vivos.
Los niños mordisquean la vida y sueltan.
Juegan con ella como las orcas.
Los mayores la apuran a dentelladas sobre los platos de carne.
Se ensañan.
Cuanto más ruido, más silencio.
Cuantas más voces, más vacío.
¿Sueño?
Realidad o sueño da igual,
porque yo no estoy.
Hiberno como el tiempo.


                                              Alma amater ©2015

EL GRITO


El grito, 
profundo, hueco,
el grito dolorido del padre 
recogía y encestaba al aire una agonía.
Un hombre de campo. Un deber.
Niños tapándose los oídos en un cuarto de la casa.
Sudor frío de papá.
Manos de agua.
Un ruego.
Acertar en el golpe,
muerte rápida.
Gritó papá. Gritó el cerdo:
se salpica el cielo de llanto amordazado.
¡Mis oídos!
Expiró el cerdo.



MOMENTOS LICRA

                                                                             (imagen de mercamania.es)
El tiempo se me achica con frecuencia
y me escatima instantes de lectura.
Aprender a ahorrar momentos.
Esos en los que me creo que soy lo que leo,
en que olvido que olvidaré casi todo.
Consuela que quedará la plantilla, 
los contornos del dibujo me dirán qué soy,
o, al menos, qué no soy.
Momentos de leer y crecer,
estirarme como elástico o gusano.
Momentos licra, 
momentos que se adaptan a mi mente,
profilácticos contra embarazos no deseados y otras infecciones,
que me envuelven como guante amoroso,
o como aguante, morboso, 
Pero la licra es complaciente e indiscreta a la vez:
me veo embutida y denunciada 
o simplemente envuelta y acariciada por sus hilos literales.
Es cuando la realidad no supera a mi afición 
y los créditos ocupan toda la pantalla.



©2015 Alma amater